El ensayo de Ana María Maza Sancho (Santiago de Chile, 1946) tal como su título lo indica está centrado en uno de los motivos más caros -en el sentido de queridos- por la literatura universal. Es el núcleo de la frase titular; se trata del amor. Recordando la vieja definición de W. Kayser, el asunto es lo que vive en la tradición propia ajeno a la obra literaria, pero que va a influir en el contenido de esta. Entre asunto y motivo literario hay una relación directa. También podemos decir que es el tema de una trama novelesca o narrativa. A su vez, la tematización del motivo -en este caso, el amor- en el transcurso del tiempo va a ir variando de acuerdo con las concepciones espacio temporales. Es decir, lo social o societal se transforma en un eje determinante al momento de la configuración de una historia donde el amor es la estructura de la creación. Arnold Hauser en una obra canónica sobre la literatura y el arte se refiere a la importancia de los contextos socio históricos y culturales en que emergen las manifestaciones artísticas. El amor como constructo forma parte, además, del jardín de formas de acuerdo con la teoría de E. R. Curtius. En otras palabras, que los tópicos y los motivos literarios se van rearticulando en el tiempo histórico. De todo esto hay en el ensayo de Ana María Maza.

El ensayo es una forma escrituraria determinada dentro de los márgenes de la cultura. Es una escritura donde el enunciante argumenta con una perspectiva personalizada acerca de una determinada cuestión. En este sentido, el ensayo adopta diversas modalizaciones acordes con una temática. En el caso de Ana María Maza el lector se enfrenta a un ensayo literario. La materia que sirve a la argumentación interpretativa de la autora son textos literarios de distintos momentos de la historia de la literatura. Es un ensayo que está dentro de los márgenes de la literatura comparada también, ya que se van contrastando diversas instancias en la presencia del motivo del amor en obras escogidas por la ensayista para demostrar de qué manera se produce la tematización desde la antigüedad clásica hasta el siglo XX. En la introducción la ensayista sostiene que “la existencia de tipos de amor literario comprende diversos valores culturales según las épocas, porque si bien la experiencia del amor puede ser similar en diferentes individuos y tiempos, cada tiempo ‘inventa’ un tipo de amor que luego pasa a ser ‘reinventado’ a su vez por un lector de otro tiempo”. De este modo, por ejemplo, el motivo del amor configurado en la obra de Shakespeare, Romeo y Julieta ha tenido distintas modulaciones, incluidas el arte cinematográfico. En el prólogo Ana María Maza introduce al lector en el concepto del amor y cómo este ha sido definido desde diversas perspectivas del pensamiento universal desde los griegos clásicos hasta los contemporáneos pasando por el cristianismo que le dio otro matiz al término. Respecto a este asunto C.S. Lewis -el autor de Las crónicas de Narnia– dejó una obra ensayística muy interesante –Los cuatro amores– donde el amor puede adquirir las formas que Lewis caracteriza como el afecto, la amistad, el amor -donde está la unión física- y la caridad que es el aporte cristiano, especialmente en el famoso himno a la caridad de San Pablo. Todas estas formas se muestran en las obras literarias donde se va desplegando la consagración del amor en la historia de la humanidad.

No cabe dudas que para Ana María Maza debió haber sido difícil escoger dentro de este jardín de formas que es la Literatura las obras seleccionadas para mostrar de qué manera el motivo del amor se ha ido tematizando. En realidad, casi no hay obra literaria donde el amor no esté presente como eje central de una historia que puede estar como amor triunfante o trágico en los devenires de los protagonistas. El ensayo de la autora es un acicate para el lector/a con el fin de que ingrese a las obras propuestas si es que no han sido leídas por el receptor para encontrar el placer del texto en el modo cómo un determinado autor en un tiempo y espacio trató el motivo del amor. Madame Bovary de Gustavo Flaubert es un ícono que hizo decir a Mario Vargas Llosa que su lectura era una orgía perpetua -y así lo demostró en un ensayo también canónico.

La diagramación de la obra de Ana María Maza contempla en primera instancia el amor en la Grecia antigua donde se nos recuerda que una guerra se ocasiona por el amor; la figura de Medea en el teatro griego nos muestra una pasión amorosa vengativa, o la obsesión de Fedra, personajes trágicos que se reconfiguran posteriormente en la Literatura. Luego el lector/a irá al amor en Roma con Virgilio y Ovidio, para desplazarse posteriormente en la escritura del ensayo al ideal cristiano del amor en los tiempos medievales, entre estos el amor cortés, las cortes de amor y toda la lírica -especialmente- que nos traen al presente formas muy específicas de las artes amatorias, así como en los poemas épicos. El siguiente capítulo nos centra en la figura de Petrarca y la perfección del objeto amoroso cuando ya el ideal medieval principia su deconstrucción por la modernidad. Las trágicas formas del amor están encapsuladas en la obra de Shakespeare donde los jóvenes Montescos y Capuletos no son más que personajes que alcanzan la apoteosis del amor desgraciado no sólo por las rivalidades de las familias sino por un destino que los lleva hacia un desenlace que todo el mundo conoce. En el capítulo VI el lector/a se enfrentará al amor sustentado en la razón. El racionalismo de Descartes, la contención triunfante de madame de Lafayette y el arrebato destructivo en Fedra de Racine, desembocando luego en la famosa novela Orgullo y prejuicio de Jane Austen -el triunfo de la razón según la ensayista. – El capítulo VIII es un segmento escriturario sumamente interesante al quedar demostrado la impronta del personaje romántico en la Literatura. La obra escogida es el inolvidable texto de Goethe, Werther. La instancia siguiente del ensayo nos abre al eros y al amor cristiano como ágape en Ana Karenina de León Tolstói. El capítulo final nos sitúa en el siglo XX con dos obras fundamentales de la literatura universal: La muerte en Venecia de Thomas Mann y El amante de Marguerite Duras. La obra de Mann como la búsqueda de la Belleza mediante el amor idealizado. La novela de Duras, el eros en sentido pleno en una historia perturbadora. En el corolario, Ana María Maza nos lleva a la lírica chilena con una obra canónica del joven Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada. En cada una de las aproximaciones analíticas e interpretativas de la autora queda demostrada su solvencia argumentativa, donde confluyen perspectivas dialogantes con la filosofía, la historia y la sicología en el modo de acceder a los textos seleccionados. El lector/a que lea este ensayo que se caracteriza, además, por ser didáctico, pedagógico, no saldrá defraudado para comprender y entender cómo el motivo del amor se ha canalizado en los textos literarios, y conocer “la creación de personajes universales por sus conflictos de amor”.

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