La poeta “no se exilió adentro ni afuera”, como la exiliada del sur -la canción de Violeta Parra-, sino que ha sido la más digna de las extranjerías. La poética civil/insurrecta de Elvira Hernández es un aguijón que atraviesa el existir de la vida societal y se convierte en un acicate para una lectura de su poesía donde esta es “el esfuerzo inclaudicable por hacerse todas las preguntas que puedan hacerse sobre las palabras”.
Texto e imagen, por Eddie Morales Piña. Crítico literario.
Por las décadas de fines de los sesenta y comienzos de los setenta del siglo pasado, se hizo habitual el abordaje de un determinado autor o autora sobre la base de estudios críticos acerca de su producción literaria. Recuerdo muy bien lo que aconteció en Chile con los asedios a escritores que estaban en la cresta de la ola a propósito del Boom de la literatura hispanoamericana. Así, hubo asedios a García Márquez, Vargas Llosa, Carpentier, entre otros, en una colección emblemática de la Colección Letras de América dirigida por Pedro Lastra, con el sello Cormorán de la Editorial Universitaria, por ejemplo. La palabra asedio era interesante, por cuanto convocaba al lector/a para ingresar a un texto donde lo que se privilegiaba era el modo cómo se estaban leyendo crítica y analíticamente las obras. En consecuencia, los asedios eran recapitulaciones de textos interpretativos desperdigados en libros o revistas, o inéditos escritos a propósito de la convocatoria a los académicos/as -generalmente lo eran-, pero también había críticos literarios de la prensa o escritores que se referían a la obra de un autor/a, que como manifesté eran los creadores que estaban en una presencia inmediata en el contexto de la emergencia de novelas emblemáticas hace décadas atrás. En este sentido, los asedios fueron una forma especial de encapsular en una textualidad definida la reflexión crítica sobre otra textualidad que era la literaria. En otras palabras, la exégesis y hermenéutica del texto literario. El análisis y la interpretación de los textos poéticos -uso el término en su sentido etimológico de poiesis, creación literaria. Los textos recopilatorios, por tanto, corresponden a una específica categoría textual: son textos metadiscursivos que se refieren críticamente a una obra determinada o una producción literaria del sujeto creador.
Desde esta perspectiva hay que considerar la obra La Bandera de Chile es extranjera en su propio país. Estudios sobre poesía civil/insurrecta de Elvira Hernández (2025), cuyo editor principal es el académico Luis Correa-Díaz, además de las editoras invitadas María Ángeles Pérez López y Biviana Hernández Ojeda. El texto de más de trescientas páginas está compuesto de 14 ensayos y estudios críticos que realizan el abordaje de la poesía civil/ insurrecta de la poeta Elvira Hernández, quien obtuvo el Premio Nacional de Literatura en el año 2024. Antes tenía los galardones de Premio Nacional de Poesía Jorge Teillier y el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, ambos en 2018. La obra, por tanto, se constituye en un valioso repositorio textual acerca de la creación poético-lírica de Elvira Hernández (1951), cuya retórica expresiva está condensada en la denominación de poesía civil/insurrecta. El nombre con que ha publicado su obra es un seudónimo, pues se llama Rosa María Teresa Adriazola Olave, nacida en Lebu en el año indicado. Los años de la dictadura cívico-militar en Chile forman parte de la intrahistoria de la poeta, por tanto, se materializan como material poético en su creación y en la retórica de su obra. El título de este libro de asedios críticos a la poesía de Hernández, es muy significativo, por cuanto La bandera de Chile circuló clandestinamente en formato mimeógrafo en la década de los ochenta hasta su publicación en 1991 con una presentación de Federico Schoph. La obra se ha transformado en un ícono de la producción lírica de la poeta y, probablemente, por eso es la escogencia para catalogar o titular este libro de estudios sobre su poesía con su denominación, pero con el complemento de que es extranjera en su propio país. La denominación de los asedios interpela al lector, por cuanto -y de acuerdo a la Estética de la recepción literaria- cabe preguntarse si la bandera de Chile, es decir, el emblema identificatorio de nuestro país, como lo tienen todas las naciones, se ha transformado en un signo que ha perdido su validez semántica, o bien, la poeta Elvira Hernández es la bandera de Chile convertida en una extranjera en su propio país. Probablemente, ambas interrogantes tengan que ver con que la poeta es la extranjera -la marginada, la descartada -como decía Francisco, el Papa-, por su poética insurrecta. La poeta “no se exilió adentro ni afuera”, como la exiliada del sur -la canción de Violeta Parra-, sino que ha sido la más digna de las extranjerías. La poética civil/insurrecta de Elvira Hernández es un aguijón que atraviesa el existir de la vida societal y se convierte en un acicate para una lectura de su poesía donde esta es “el esfuerzo inclaudicable por hacerse todas las preguntas que puedan hacerse sobre las palabras”.
Las catorce perspectivas críticas que contiene la obra analizan e interpretan desde diversas modalidades teóricas la obra de la poeta Hernández, dejando en evidencia la sobresaliente calidad estética de su obra. Sin duda que se trata de un texto sumamente valioso para todos aquellos que quieran adentrarse en una poética que interpela con múltiples resonancias en sus temáticas, motivos y asuntos, mostrando que Elvira Hernández es una poeta insoslayable en la literatura chilena contemporánea. El lector ideal de este libro será el estudiante de literatura, por cuanto se trata de estudios críticos que remiten a una metadiscursividad teórico-literaria en la conformación de la escritura de los exégetas y hermeneutas de la obra de la poeta. Dar cuenta de las catorce aproximaciones críticas -los asedios- resulta casi imposible para un texto como este que tiene, simplemente, un afán divulgativo del trabajo intelectual acucioso de académicos y académicas de universidades chilenas y extranjeras.
En definitiva, es una obra imprescindible al momento de ingresar al conocimiento profundo de una retórica y poética insurrecta y societal donde la imagen de la bandera de Chile convocada en la voz poética de Hernández (“símbolo patrio y estético”) se nos presenta como “un emblema insurgente de su poética -incluso se puede decir que su obra toda es una bandera de lucha, de una lucha solidaria y solitaria por la dignidad y compromiso de la persona en un mundo que ya no responde a ningún ideario cabal”, como lo dice el editor en el estudio que ofrece en el texto acerca de La Araucana de Ercilla y la Seudoaraucana de Hernández. El texto que fue pensado antes de la obtención del Premio Nacional de Literatura ha venido a corroborar la excelencia de este mester poético de Elvira Hernández. No me cabe la menor duda que Luis Correa-Díaz -quien es también un poeta-, y las editoras invitadas, así como todos los que contribuyeron a la conformación del texto han quedado plenamente satisfechos por este resultado, donde la figura de la poeta queda como una creadora necesaria para la poesía del presente y del futuro.
(La Bandera de Chile es extranjera en su propio país. Estudios sobre la poesía civil/insurrecta de Elvira Hernández. Luis Correa-Díaz (ed.). Ma. Ángeles Pérez López – Biviana Hernández Ojeda (eds. inv.). Kassel, Edition Reichenberger. 2025. 342 pág.)
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