Gerardo Rocha Urzúa tiene una habilidad narrativa incuestionable que capta la atención del receptor del texto desde las primeras páginas hasta el desenlace. Nunca es fácil -el título- está planteado como una interpelación a los dos personajes centrales de la novela, Tamara Klocker y Víctor Garcés, quienes son amigos de esferas sociales distintas que se reencuentran después de algún tiempo. Lo que comenzarán a vivir es aquello de que nunca es fácil la existencia. Lo que está detrás de estos dos personajes jóvenes es una conditio sine qua non para encontrar el sentido al vivir.
Texto e imagen, por Eddie Morales Piña. Crítico literario.
Después de la lectura de este libro podemos afirmar que estamos ante un relato de fácil lectura, sin mayores problematizaciones estructurales y con un desenlace casi predecible, lo que no significa que sea un relato interesante. El autor de esta obra es Gerardo Rocha Urzúa (Santiago de Chile, 2003), quien es estudiante de Psicología en una universidad capitalina. El texto es una novela desarrollada en treinta y dos capítulos -algunos muy breves-, además de un epílogo, cuya temática es atrayente -al menos- para quien escribe esta reseña.
El autor incursiona narrativamente en un asunto que pudiera ser extraño a los lectores de este siglo que estamos viviendo, donde pareciera campear todo aquello que esté alejado del sentido de lo numinoso, es decir, de lo trascendente en la existencia humana. La deshumanización o el transhumanismo llevan al ser humano hacia otras coordenadas donde un sujeto autosuficiente piensa que sólo se basta a sí mismo. El planteamiento más profundo que un lector de esta novela puede deducir es que hay una perspectiva existencialista desde una óptica religiosa -cristiana y católica, strictu sensus– en la trama que se desenvuelve en un espacio o lugar innominado. Probablemente, con esto se busca la universalización de la problemática propuesta, lo que es cierto. Lo que se desarrolla en la historia es universal. En consecuencia, podemos concluir que el joven autor del texto nos presenta a través de las voces narrativas una visión cuyo sustrato o trasfondo está enmarcado dentro de una forma de ver el mundo y la existencia humana que es el existencialismo cristiano. En este sentido, cuando hemos leído esta novela nos ha traído a la memoria -especialmente en uno de las dos temáticas que sirven de pivote a la historia- al escritor de la generación del 50, José Miguel Vergara y su novela Daniel y los leones dorados, precisamente uno de los textos ficcionales que dialoga con la escritura bíblica y la filosofía, tal como lo hace Gerardo Rocha Urzúa.
El título, Nunca es fácil, alude a una cuestión primordial en la condición humana que tiene que ver con lo que manifestamos al principio. Se trata de una novela que interactúa narrativamente en el diálogo con asuntos que provienen de la teología y la filosofía. En definitiva, pudiera parecer que este texto se desenvuelve como un tratado donde el fin último no es más que una apología ficcional de la doctrina cristiana y católica. Si así fuese, la novela sería un lastre para aquel que no profese esta fe y prontamente la dejaría de leer. Sin embargo, el novel autor se las ingenia para que esto no suceda. Gerardo Rocha Urzúa tiene una habilidad narrativa incuestionable que capta la atención del receptor del texto desde las primeras páginas hasta el desenlace. Nunca es fácil -el título- está planteado como una interpelación a los dos personajes centrales de la novela, Tamara Klocker y Víctor Garcés, quienes son amigos de esferas sociales distintas que se reencuentran después de algún tiempo. Lo que comenzarán a vivir es aquello de que nunca es fácil la existencia. Lo que está detrás de estos dos personajes jóvenes es una conditio sine qua non para encontrar el sentido al vivir. Se trata de una palabra breve -un monosílabo-, pero que tiene una carga semántica profunda para aquellos que creen en el Ser por excelencia que, desde la fe cristiana, es el Dios encarnado en la persona de Jesús el Nazareno. La fe acendrada y consolidada en el personaje de Tamara o Tamy será puesta a prueba en un momento crucial de su existencia, luego de haber sido víctima de una violación por su prometido, quedando embarazada -aquí es donde entra el tema del aborto –Daniel y los leones dorados-. En el caso de Víctor, un joven ateo con una madre alcoholizada -sabremos en el transcurso del relato el porqué de esta adicción- que ante la sobrevivencia de su progenitora después de un episodio de intoxicación aguda etílica, principia a preguntarse el sentido de la existencia y de la probable participación de un ser superior en la salvación de Esperanza, su madre. Este es el quid del asunto. Víctor se cuestiona y replantea su estar en el mundo y para aquello está su amiga Tamy quien comenzará a descorrer el velo -desde la perspectiva de la fe- de la presencia de una Persona que es el camino, la verdad y la vida involucrado en aquellos que creen en El y en su Palabra. Paulatinamente, Víctor principia el peregrinar hacia la Luz verdadera -entramos en el tópico de la conversión de un sujeto-, confirmándose aquello del título. Sin embargo, lo que pone en situación in extremis es la violación de Tamy, quien piensa abortar y pone en duda todas sus convicciones que había demostrado ante su amigo. Esta es la problemática existencialista al interior del relato. Víctor, el amigo converso, se transforma en el nuevo testigo de la fe para una Tamy que logra superar la crisis de cuando el pozo se seca.
La novela de Gerardo Rocha Urzúa privilegia los diálogos directos de los personajes, lo que hace que la lectura sea ágil y se tenga la percepción de un texto teatral. Tal vez a algún lector le parecerá que la trama es predecible. Probablemente, sea así. Lo que sobresale es la alternancia de las voces narrativas -Tamy y Víctor- quienes despliegan la historia que los involucra a ambos hasta confluir en el desenlace. Es un mérito del joven autor poner en acto en la narración asuntos complejos como la naturaleza de la existencia humana, la posible presencia de lo divino, el origen de la moralidad, la ética y la búsqueda de la verdad, como se consigna en la contraportada. En definitiva, la novela de Gerardo Rocha Urzúa se lee con interés y le plantea al lector o al receptor una forma de ser en el mundo del siglo XXI: Veritatis splendor.
(Gerardo Rocha Urzúa. Nunca es fácil. Santiago de Chile: Zuramérica Ediciones & Publicaciones S. A. 2026. 226 pág.)
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