La palabra leve tiene una denotación muy simple como que significa algo liviano, ligero o de escasa importancia. Me gusta como vocablo, pues es como una pluma de un ave que se desplaza con el mover de la brisa que la lleva y trae. Leve es similar a un estado intermedio entre la solidez y lo más etéreo. El concepto creo que me quedó marcado en la conciencia desde que leí una novela de Milan Kundera que se llama La insoportable levedad del ser. Posteriormente, presencié un filme basado en el texto narrativo. Kundera le puso un antecedente a leve transformado en levedad como un adjetivo de insoportable. Para mí, por el contrario, lo leve o la levedad siempre me resuena como aquello tan sutil como la hoja del árbol que se desprende y se deja caer de forma tenue. Lo leve o la levedad tiene esta connotación hermosa de lo que nos lleva a una forma de ser, donde nos dejamos llevar como en una sensación suave o una brisa ligera.

Poéticamente, lo leve o la levedad, sin duda, que posee estas significaciones que de forma sucinta he tratado describir. La levedad poético-lírica se transparente como el susurro del lenguaje. El instrumento eficaz de la comunicación humana desde tiempos inmemoriales cuando el lenguaje se convirtió en articulado y posteriormente fue el canal de las múltiples maneras de lo que se domina lo poético. La creación poética es el lenguaje puesto en acto en dimensiones que sólo quien comprende qué es lo que convoca a la poiesis, como decían los griegos clásicos. La levedad es una forma del lenguaje que adquiere este sentido, valga la redundancia, leve.

El texto de la poeta Daniela Pinto Meza transita por estos senderos de la levedad. El poemario tiene por título Leve y el receptor podrá darse cuenta que en su materialidad es sutil. La portada posee una imagen que despierta el interés. La contraportada da cuenta de su sentido simbólico. La libélula que allí aparece tiene su presencia en uno de los poemas: “El viento me abandona”. Lo leve o la levedad siempre se relaciona con Eolo, el dios del viento. Este puede ser leve o arrasador, indica la brisa suave o cuando se convierte en lo contrario. El texto de la poeta Daniela Pinto en su suave levedad va dando cuenta a través de veinticinco poemas el porqué de la levedad de su poética.

En la misma constitución textual los poemas de Daniela Pinto quedan encapsulados en esta levedad del ser. No insoportables, sino más bien como configuraciones poéticas del ser de quien poetiza, y, en consecuencia, como una manera de expresar lo que se aprehende de lo íntimo de la conciencia que se traduce en lo poético-lírico. En realidad, la poesía siempre ha sido así. La trasmutación mediante el lenguaje de una interioridad del sujeto hablante. El yo poético es el que se transfigura para mostrar una realidad otra plena de significaciones o connotaciones en el espacio de la discursividad. En este caso, el leit motiv de Daniela Pinto es la levedad.

El receptor de estos poemas leves de nuestra poeta podrá darse cuenta en su experiencia lectora de lo que he estado mencionando. Una poesía lírica leve, pero de una consistencia estética indudable. Por ejemplo, en el primer poema Caída de un tordo solitario, dice “La pluma avanza/ dirige el sonido del aire/ acróbatas de raíces”. Metafóricamente, en estos versos están las matrices del lenguaje lírico que la poeta desenvuelve en el transcurrir de la poeticidad, como en este momento en que se enfrenta al motivo de la muerte: “Camino pausado/ suave/ como la muerte/ cuando se desliza en la noche para llevarte // Sigue así/ tardaré más de lo previsto”. La presencia de la levedad está en todos los poemas de la obra. Desde su configuración textual, el lector comprenderá la sutileza de la voz poética: “Los pájaros huyeron/ Ya no buscas/ las huellas de sus alas. // Hoy la pluma es libre”. La pluma -el símbolo de lo sutil, lo leve- ya no sólo de las imágenes poéticas, sino de la propia escritura de Daniela Pinto Meza: “En lo profundo/ una ola revienta oscura/ contra ese coral inexistente”.

En definitiva, estamos en presencia de una voz poética interesante. La levedad del ser no es insoportable, sino como una pluma que se deja llevar por la voz poética. Los dibujos, imágenes, de Silvana Soto Rojas son un complemento estético insoslayable.

Por admin

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