Opinión: Contrarreforma laboral, retrocede el Trabajo Decente, por Karen Medina


Karen Medina E.

Periodista / Asesorías Laborales www.trabajodigno.cl 
Ex Seremi del Trabajo y Previsión Social, V Región

Los logros concretados en Chile en  materia de Trabajo Decente corren serio peligro si se concreta la contrarreforma laboral anunciada por el Presidente Sebastián Piñera. Cabe indicar que – contraviniendo la Reforma Laboral de Bachelet – el mandatario ha anunciado poner fin al derecho a huelga y reinstalar los grupos negociadores, que ya intentara estos últimos meses a través de dictámenes. A la vez los  asesores del gobierno de derecha trabajan también en  un proyecto de ley que pondría fin a los 11 años de indemnización por años de servicio.

Cabe recordar que el próximo 10 de diciembre se conmemoran los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Toda persona tiene derecho a trabajar en unas condiciones justas y favorables”, fue una premisa  ratificada por las naciones unidas en 1948, una demanda de las organizaciones sindicales chilenas y del mundo entero aún vigente. Décadas después, en 1999 la Organización Internacional del Trabajo – OIT – acuña el concepto de Trabajo Decente, estableciendo que los derechos en el trabajo, las oportunidades de empleo, la protección social y el diálogo social, son sus cuatro objetivos centrales. El trabajo que dignifica y permite el desarrollo de las propias capacidades no es cualquier trabajo; y a la vez no es decente el trabajo que se realiza sin respeto a los principios y derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso justo y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo social y el tripartismo”.

Implica el deber de los Estados por garantizar la oportunidad de las personas de conseguir un empleo digno en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana para lograr la erradicación de la pobreza y el hambre, el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible, y bienestar económico y social para todos, que implica la necesidad de agendas que nos permitan avanzar hacia una sociedad inclusiva e igualitaria. Por lo demás, el derecho al trabajo sustenta la gobernanza de las sociedades.

El 27 de abril del 2011 el  Gobierno de Chile – encabezado por Sebastián Piñera – hizo entrega a la OIT del instrumento de ratificación del Convenio de la OIT N° 187 sobre Trabajo Decente. Este mismo contrato social fue acuñado en Chile en una inédita firma tripartita el año 2013, con representantes del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, la CPC y la CUT. Coherente con los objetivos de la OIT, el programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet avanzó con la Reforma Laboral. La Ley 20940 viene a garantizar condiciones de diálogo para todos los actores y equilibrio en el proceso de negociación colectiva, fortaleciendo la herramienta negociadora, reconociendo el derecho a huelga y estableciendo el piso mínimo, la titularidad sindical, el derecho a la información contable, los derechos de género y las materias sustantivas que se planteen para más y mejores derechos, en consonancia con una productividad e inversión que también cree en su recurso humano.

No obstante y a pesar del Convenio 187 ratificado por su primer mandato, es una realidad la contrarreforma que ha indicado el Presidente Piñera. En cadena nacional y en consonancia con la agenda empresarial, el jefe de estado anunció su interés por grandes cambios, como lo es recuperar los grupos negociadores y terminar con el derecho a huelga. Y más allá de debilitar la negociación colectiva, propone poner fin al derecho a los años de indemnización por años de servicio. De ser efectiva su agenda,  nuestro país retrocederá severamente en materia de derechos laborales, precarizando las condiciones de trabajo, dejando en evidencia una violación flagrante al convenio 187 que el propio primer gobierno de Piñera ratificara el 2011, y dando cuenta  que los “Tiempos Mejores” no consideraban los derechos de las y los trabajadores, y que el Trabajo Decente y sus logros en Chile solo han quedado en el papel.


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