Un filósofo de utilidad pública, por Eddie Morales Piña

Portada del libro que ilustra la crónica.

La obra que tiene como protagonista a Sergio Vuskovic Rojo, efectivamente, hace coincidir en su primera instancia al sujeto de la enunciación con el enunciado. Es decir, en las ciento cincuentas primeras páginas la voz del narrador es el mismo personaje que revela y desenvuelve su intrahistoria e historia ante el recipendiario del enunciado: el lector.

Eddie Morales Piña. Crítico literario.

Con Sergio Vuskovic Rojo coincidí en la universidad. Allí nos conocimos personalmente, ya que sabía que había sido el último de los alcaldes de Valparaíso antes del golpe militar. También su nombre me resonaba porque en un libro de Jaime Castillo Velasco (1968) aparecía mencionado en una respuesta que le daba el ideólogo de la Democracia Cristiana a propósito de un texto suyo que se denominaba “Teoría de la ambigüedad” (1964). Regularmente, don Sergio –así lo llamaré por el respeto que me merece- visitaba mi oficina en la Universidad de Playa Ancha. Cuando creó el Centro de Estudios del Pensamiento Latinoamericano (CEPLA) y su revista que llamó Cuadernos del Cepla me invitó a colaborar con artículos o reseñas de libros. Fue así como un día me dijo que quería que escribiera un artículo sobre Virginia Vidal. El nombre de ella me resultaba cercano porque había leído unos reportajes suyos en la colección Nosotros los chilenos” de la Editorial Quimantú y luego relatos como “Balmaceda, varón de una sola agua” (1991). Inmediatamente, mi respuesta fue afirmativa y don Sergio me proveyó de obras narrativas de Virginia que no conocía, así como también de artículos periodísticos publicados en “Araucaria de Chile” y en otros medios. Escribí el texto y se publicó en los Cuadernos, Virginia lo leyó y nos convertimos en amigos hasta el día de su muerte gracias a aquella invitación que me había hecho el profesor de Filosofía latinoamericana  de la universidad.

Recientemente he leído un libro suyo que tiene por título “Un filósofo de utilidad pública. Recuerdos de Sergio Vuskovic Rojo” (2020). Debo confesar que a medida que iba haciendo el proceso de lectura, sentía la voz de don Sergio. Era como si me estuviera contando a mí su intrahistoria. Se trata de un libro testimonial. La clave está en la frase que sigue al título. Son recuerdos de una persona que se revela a través de lo que enuncia a sus interlocutores. En consecuencia, si quisiéramos catalogar la obra en algunos de los formatos escriturarios, tendríamos que concluir que es una obra que se encasilla en el ámbito de los géneros referenciales. En este sentido, el texto tiene tres segmentos narrativos claramente diferenciables. Según mi lectura, es el primero el que lo ubica dentro de aquella nomenclatura. Efectivamente, el texto en comento surge a partir de las conversaciones que mantienen con don Sergio,  Justo Pastor Mellado, Carlos Carroza Sandaño y Alicia Estay Márquez.

La obra que tiene como protagonista a Sergio Vuskovic Rojo, efectivamente, hace coincidir en su primera instancia al sujeto de la enunciación con el enunciado. Es decir, en las ciento cincuentas primeras páginas la voz del narrador es el mismo personaje que revela y desenvuelve su intrahistoria e historia ante el recipendiario del enunciado: el lector. Esta primera parte del texto es muy enjundiosa –y uso esta palabra casi en desuso para indicar que en ella está lo que cualquier lector/a quisiera saber acerca de quien se muestra en sus recuerdos. Así, conoceremos a don Sergio desde sus prolegómenos de su existencia hasta que llega a ser el destacado filósofo y académico como también un sobresaliente Alcalde de Valparaíso, pasando por la etapa oscura de la época del estropicio donde él sufrió la tortura y los vejámenes en que se conculcaron sus derechos humanos y de tantos. Cuando él se refiere a estos momentos no se deja traslucir en su decir ni una sombra de odio ni menos un  espíritu revanchista.

Sin duda que el texto nos muestra el devenir de una existencia donde la política –en el sentido más prístino del concepto- forma parte integral de su condición humana. En sus recuerdos y testimonios hay mucho que las nuevas generaciones debieran conocer. Me sorprendió, además, que entre las prioridades suyas como intelectual estuvieron las reflexiones acerca de la relación entre cristianismo y marxismo y su amistad con algunos sacerdotes y pastores en la búsqueda del bien común. Además de las revelaciones significativas donde él piensa que salvó la vida por la intermediación de la autoridad eclesiástica.

Las siguientes páginas de la obra cambian de formato. En la primera –decía- que coincidía el sujeto de la enunciación con el del enunciado. En esta parte se dejó hablar al filósofo –pienso- y luego se editaron sus palabras como una discursividad narrativa. En la parte siguiente, se recurre a otra forma de los escritos referenciales. Me refiero al diálogo o la forma de entrevista. En este segmento, Pastor Mellado y Carroza Sandaño, plantean preguntas a las que el sujeto de la enunciación anterior responde. En este momento escriturario, don Sergio fundamentalmente se refiere a su quehacer filosófico en momentos determinantes de la historia, retomando algunas de las ideas que había desarrollado en la primera parte. Interesante resultan los recuerdos sobre el pensamiento de Gramsci y la filosofía latinoamericana de la que es uno de los pioneros –y allí estaba la fundación del CEPLA y sus Cuadernos –que espero se mantengan en el tiempo en la universidad que los cobijó. Y vuelve a reflexionar acerca de los cristianos y los marxistas –interesante habría sido la opinión de Castillo Velasco varias décadas después. Por último, la tercera parte de la obra, recoge prácticamente toda la bibliografía de don Sergio Vuskovic publicada en libros y artículos en revistas –incluidas del ámbito cristiano y católico- tanto de Chile como del extranjero en traducciones en diversos idiomas.

En definitiva, esta obra “Un filósofo de utilidad pública. Recuerdos de Sergio Vuskovic Rojo” nos muestra a un personaje ineludible de la cultura y del pensamiento filosófico latinoamericano, pero más aún a una persona que se nos revela como un extraordinario ser humano.

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