Elisa Lynch, la mariscala de una guerra olvidada, por Eddie Morales Piña

La novela de Bilbao Richter tiene como sujeto actancial principal de los eventos narrados a una protagonista femenina; es Elisa Lynch el foco del relato. En este sentido, estamos en presencia de una novela de personaje –siguiendo la antigua enseñanza de Wolfgang Kayser. Elisa se involucrará sentimentalmente con Francisco Solano López, quien será el presidente de la nación paraguaya cuando ocurra la guerra de la Triple Alianza donde la protagonista se verá inmersa.

Eddie Morales Piña. Crítico Literario.

Probablemente, el nombre de Elisa Lynch para muchos sea desconocido. Pero bastaría ponerlo en un buscador y en forma inmediata se obtendría la información de quién fue esta extraordinaria mujer. Su nombre está ligado a una de las conflagraciones del siglo antepasado entre la denominada Triple Alianza conformada por el Imperio del Brasil, Uruguay y la Argentina en contra del Paraguay en un espacio de tiempo que va entre 1864 y 1870. Sin duda que es un hecho histórico fácil de rastrear ahora, a través de los medios que encapsulan los datos informáticamente. En cuanto hecho histórico, en consecuencia, la guerra Grande o guerra Guasú, ha sido escrita por el denominado discurso histórico. Se entiende por tal denominación el producto escriturario llevado a cabo por los historiadores. Entre tal discursividad y la retórica literaria hay elementos que se entrelazan. Desde Aristóteles en su obra La Poética queda establecido que la Historia cuenta los hechos tal como fueron mientras que en la poesía –es decir, en la creación literaria- se relatan cómo pudieron haber sido. En este sentido, entramos en el terreno de la ficcionalización. Cabría preguntarse si La Ilíada de Homero es la Historia de la guerra de Troya, o más bien cómo el poeta (o los poetas, porque hoy en día se considera que hubo más de un rapsoda en la configuración del poema) se imaginó el episodio que tiene como motivación el rapto de Elena.

La relación entre los eventos o sucesos históricos que narrativiza el discurso histórico y la literatura está presente en el devenir de ambas formas escriturales casi desde el principio. De hecho consideramos que todo el quehacer del poeta –entiendo la palabra como el creador literario- está afincado en la realidad de la que forma parte. Y cuando no es así, el poeta recurre a la Historia para recrear un espacio-tiempo diferente al suyo. Este cronotopo es fundamental al momento de la recreación histórica o la ficcionalización de la Historia. Esta última dio origen a la denominada novela histórica. Sin embargo, toda novela que está presente en el cronotopo témporo-espacial determinado es narrativa histórica. El calificativo, sin embargo, tiene un momento preciso en que surge en el siglo XIX mediante la escritura de Walter Scott. A partir de allí, la historiografía literaria hablará de la novela histórica como una variante narrativa que dialoga con la Historia. Como dice García Gual, “lo que llamamos novela histórica es una ficción implantada en un marco histórico”. El estudioso recién citado argumenta que el relato histórico –la novela- es mucho más que un simple acopio de datos, ni tampoco “el amontonamiento de estos, lo que define el carácter de la novela (histórica), sino la pretensión de recrear una atmósfera histórica, en general mucho más animada y coloreada que la que los escuetos datos de la historiografía suelen esbozar”. Precisamente aquí está el quid del asunto: la novela histórica siguiendo lo dicho por el vétero Aristóteles agrega algo más a la otra discursividad de los “escuetos datos”, es decir, la recreación, la ficcionalización. Vargas Llosa tiene un concepto interesante para este punto: el elemento añadido, aquello que permite que un relato literario sea lo que es: literatura, poesía, creación.

Dentro de este marco conceptual que hemos esbozado recién es que debemos ubicar la novela del escritor argentino José Bilbao Richter (1940-2018): “Elisa Lynch. La mariscala de una guerra olvidada” (2017). El proyecto narrativo del autor, sin duda, que estuvo focalizado en el rescate de acontecimientos y personajes de la Historia de nuestra América. En el transcurso de un tiempo acotado logró entregarnos varias novelas históricas, entre las cuales hay más de una dedicada a las mujeres: Juana Azurduy, Manuela Sáenz, Elisa Lynch. Bilbao Richter fue un oficial del Ejército Argentino y, probablemente, por allí debe buscarse este interés por la ficcionalización de la Historia. Lo que hay que dejar claro es que la obra del escritor trasandino no puede catalogarse dentro de los márgenes de una modalidad de la novela histórica que emerge en la literatura hispanoamericana en la década de los setenta del siglo pasado con Alejo Carpentier, y que tiene una impronta determinante desde el punto de vista estético a partir de los años noventa. Me refiero a lo que la historiografía literaria ha denominado como la nueva novela histórica o la metaficción de la historia. La obra leída de Bilbao Richter se mantiene dentro de los cánones de la novela histórica, pues en esta novela no hay, por ejemplo, una recusación de la Historia ni menos acontecimientos propios de la parodia de la discursividad de aquella otra forma de novelar que se planteó como una reescritura de la Historia, o de complementar los vacíos o silencios de esta.

La novela de Bilbao Richter tiene como sujeto actancial principal de los eventos narrados a una protagonista femenina; es Elisa Lynch el foco del relato. En este sentido, estamos en presencia de una novela de personaje –siguiendo la antigua enseñanza de Wolfgang Kayser. Elisa se involucrará sentimentalmente con Francisco Solano López, quien será el presidente de la nación paraguaya cuando ocurra la guerra de la Triple Alianza donde la protagonista se verá inmersa. La novela logra recrear la época desde que Elisa Lynch conoce al coprotagonista en la corte de Napoleón III hasta su retorno a Europa después de una serie de penurias y peripecias que le van aconteciendo en Hispanoamérica, tanto en la Argentina como en el Paraguay, hasta su retorno definitivo a Europa. En la guerra Grande ella recibirá el apelativo de la Mariscala. La novela, por tanto, da cuenta de un tiempo histórico vivencial de la protagonista desde que tiene 19 años hasta los 51 cuando muere víctima de una enfermedad en París. El relato deja establecido que no siempre fue bien mirada por la sociedad de la época y posteriormente olvidada, a pesar de la activa participación que tuvo en la guerra. La novela de Bilbao Richter tiene un narrador omnisciente que da la palabra a la protagonista u a otros y esto queda consignado a través del uso de las cursivas. Es una novela que sigue la estructura tradicional: presentación, nudo y desenlace. A veces, la discursividad propiamente literaria se ve alterada por una narratividad perteneciente al discurso histórico, específicamente esto se puede apreciar cuando va culminando la trama. Sin duda, se trata de una novela histórica que rescata y pone en su justo lugar a una heroína –en este caso, no sólo protagonista del relato, sino también de la Historia. Tal vez aquí haya una conexión con la variante de la nueva novela histórica, pues esta ha privilegiado a los y las personajes silenciados por aquella. El subtítulo de la novela al decir “una guerra olvidada”, creo que apunta esencialmente a la Mariscala.

Por último, cuando leí la novela constaté lo que Manuel Jofré (1947-2019) argumentó en el estudio que le dedicó al escritor trasandino (2019) –que fuera su obra póstuma y que comentamos en Espacio Regional-: no siempre en una novela encontramos varios paratextos que anteceden y cierran el relato propiamente literario. Esta, por tanto, se haya enmarcada por estas escrituras adicionales que ya están presentes en la literatura clásica (recordemos, por ejemplo, el Quijote cervantino con sus prólogos, poemas, dedicatorias y nihil obstat). Uno como lector/a pudiera obviarlos, sin embargo, en este caso sirve para comprender el concepto y la función de la literatura que José Bilbao Richter profesaba, y cuya muestra estética es el relato dedicado a la Mariscala, Elisa Lynch, la olvidada.

Deje su comentario en su plataforma preferida