Las lecciones que dejó Gabriel Salazar en Casablanca

Buscar el componente originario para poder sustentar el verdadero poder que tiene la ciudadanía, en la consolidación de la Democracia, fue la tónica de su charla sobre el Proceso Constituyente, organizado por Gran Casablanca.

Crónica de Espacio Regional

Cerca de 150 personas dijeron presente el pasado miércoles 26 de febrero, en el salón del Club Estrella de Chacabuco, cuando se dictó la charla «Proceso Constitucional en Chile: Un nuevo modelo político y social para el país», junto a los profesores Patricia Díaz y Víctor Vera.

El moderador y organizador, Francisco Riquelme, presentó la exposición del Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar Vergara, donde se repasó la historia de las constituciones chilenas que, a juicio del historiador, nunca se ha dado pie a que la ciudadanía, o el pueblo en sí, tenga participación activa dentro de las constituciones.

En la historia de Chile, indica Salazar, «hemos estado influenciado principalmente bajo la lógica individualista de Estados Unidos, en especial desde el siglo XIX». Seguidamente, recuerda los preludios del movimiento actual, siempre encabezado por los estudiantes: el «mochilazo» (2001), el «pingüinazo» (2006), los universitarios (2011), y que, a raíz de su lectura diaria del Cuerpo B de El Mercurio, «seguí la pista de como reaccionaban los políticos ante la calle. Y la respuesta que siempre dicen es que «yo no sigo la calle… me muevo por mis convicciones».

También recordó el poder que tuvo el Estado y la vulneración de la soberanía popular, en el sentido que fue el eje político principal, llegando a nominar a casi todas las autoridades y sugiriendo incluso, las elecciones de congresistas: «Contrariando, incluso, al poder soberano de los cabildos, que llegaron con los españoles que reconocían esa instancia, la genuina expresión popular de la soberanía«.

La exposición fue de casi dos horas, para dar paso a las consultas de los profesores invitados. Entre ellas, la profesora Díaz le expuso que, «por mandato» de las organizaciones feministas, aclarara su papel en la sanción que tuvo un docente de la Universidad de Chile, que habría abusado de estudiantes del plantel y que Salazar lo defendió. En respuesta a ello, Salazar enumeró su historial de amistad y trabajo del profesor en cuestión, pero a renglón seguido indica que «sólo pidió un debido proceso», junto con agregar que «utilicé mal una palabra y todo se tergiversó, ya que nunca mi intención fue apoyar esas conductas que se le atribuían», sintetizando además que «el lenguaje es parte nuestra y debemos enriquecerlo y cuidarlo».

Luego de la presentación, Francisco Riquelme agradeció la presencia y los contenidos que brindó Gabriel Salazar: «Estamos en un proceso histórico para Chile y Casablanca. Primera vez que podremos desarrollar una constitución legitimada por la ciudadanía. Por esto, la reflexión de Gabriel Salazar es fundamental como uno de los historiadores más importantes del último tiempo en el país, a partir de su trabajo sobre soberanía y democracia desde los movimientos sociales».

«Como Gran Casablanca, estamos más que satisfechos. Tuvimos cerca de 150 asistentes. Esto nos entusiasma a seguir abriendo estos espacios de discusión y reflexión sobre cómo pensar y crear comunidad en Casablanca», finalizó Riquelme.

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