Cómo arreglar una plaza: los casos de Valparaíso y Casablanca

Dos ejemplos de administración distintos, dos miradas políticas totalmente opuestas, han hecho pública sus formas de arreglar una plaza, que es el núcleo de todas las ciudades y pueblos (y lo que lo caracteriza).

Crónica de Espacio Regional, en base a comunicados de prensa, actas de concejos municipales y otros documentos

Podemos hablar de Plan Regulador; o echarle al culpa a su antecesor, el plano damero que fue impuesto tras la conquista española. Pero, no es menos cierto que el centro social de una localidad, una ciudad, una urbe, es y seguirá siendo la Plaza.

Es así como el tiempo va haciendo de las suyas: la población va creciendo, los espacios se van achicando, las reparaciones piden a gritos que se realicen. Y la burocracia estatal, no siempre acompaña en tiempo y espacio. Ni en las propias autoridades, en muchos casos. Veamos dos ejemplos que contrastan.

Dos ejemplos de administración distintos, dos miradas políticas totalmente opuestas, han hecho público sus formas de arreglar una plaza, que es el núcleo de todas las ciudades y pueblos (y lo que lo caracteriza).

Valparaíso: Reparación de La Plaza de la Victoria y Plaza Simón Bolívar por $110 millones

La Alcaldía Ciudadana, como es conocida la actual administración conducida por Jorge Sharp (Convergencia Social, del Frente Amplio), concretará una serie de obras mejoramiento en las plazas Victoria y Simón Bolívar de Valparaíso, centradas en una primera etapa que busca recuperar y fortalecer los espacios públicos de la ciudad. En este proyecto se considera el recambio de 2 mil 400 baldosas y 21 bancas, además de la instalación de 119 luminarias led, cercos perimetrales, un centro de información turística y remozamiento de la pérgola. 

En tal sentido, se espera tener listos los trabajos en 120 días. Y con el plus de usar recursos municipales (dinero y personal) para hacer estas faenas. La actual administración de Sharp ha podido contrarrestar el déficit histórico de la ciudad puerto (agudizado bajo el anterior alcalde, Jorge Castro), permitiendo, según en palabras del propio alcalde, «esta inversión es gracias al buen manejo de los recursos, al ahorro que hemos realizado y al incremento de los ingresos, por lo que esperamos continuar con otras 10 plazas de Valparaíso lo que nos va a permitir continuar con la recuperación de espacios públicos para la vida cotidiana y las ciudadanas y ciudadanos que habitan o nos visitan día a día».

Además de los arreglos de los muretes perimetrales ubicados al contorno del Árbol Gomero Gigante, en la Plaza Simón Bolivar se instalará un conjunto de piezas de juegos infantiles inclusivos. Y se instalará un centro informativo turístico con el objetivo de que turistas locales e internacionales puedan consultar los atractivos de la ciudad. Todo eso, por sólo $110 millones de pesos, para arreglar lo que se debe arreglar y no destruir lo que queda, no alterar en demasía el punto de encuentro de las familias y acoger las demandas naturales de la ciudad, aun cuando Valparaíso sigue siendo castigado por su naturaleza arquitectónica y espacios que deben ser intervenidos por seguridad. Huelga decir que también se están destrabando contratos y licitaciones que dejaron las arcas municipales con problemas, que de a poco se han ido solucionando.

Casablanca: Transformación de la Plaza de Armas, por $530 millones de pesos

Mientras que en el caso de Casablanca, el municipio liderado por Rodrigo Martínez (Renovación Nacional, de Chile Vamos), se ocuparon recursos del Gobierno Regional, que fueron aprobados el 29/12/2017, por un total de $483.007.000, por Oficio Ord. N°744, del 05/03/2018.

La intervención consiste en la remodelación de pavimento y recuperación de areas verdes de la plaza de armas de la Comuna de Casablanca. El centro civico de la comuna se emplaza en torno a ella, además de varias actividades comerciales de mediana y pequeña escala.

En el papel, todo bien, y los antecedentes están en la página de Mercado Público, con el código ID 5300-13-LR 18. O sea, si bien son públicos, hay que tener paciencia para hurgar en su contenido y poder llegar al diseño o a la maqueta para ver cómo quedará.

Es decir, la discusión se dio en el Concejo Municipal, sin duda (Sesión 1125 del 05/06/2018) porque había que aprobar esta mega inversión (para emular el puente El Mirador y la Planta de Tratamiento de Residuos Intermedios, proyectos aprobados entre 2010 y 2011 pero con la destitución del ex alcalde Vera Delgado, se retrasó hasta modificarlo y adjudicarlo la actual admininstración de Martínez Roca).

¿Y la maqueta? Se habría visto en una sesión de concejo y los ediles le dieron el sí. Pero, un ciudadano cualquiera, no la pudo ver. Estaba en Mercado Público como dijimos dos párrafos antes, pero en formato DWG, del programa AutoCad, usado por los profesionales de la arquitectura. Limitaciones en vez de ser accesibles y transparentes. Sin desconocer que la plaza necesitaba repararse en ciertas esquinas, colocar baldosas para personas con discapacidad visual y mejorar ostensiblemente la iluminación, el resto del cuadrado estaba en perfectas condiciones. Los pastelones eran de calidad, había buena vegetación y jardines bien cuidados.

Pero, al proyecto de los 483 millones, le faltaba un elemento que mencionamos: las luces. ¿Por qué no estaba incluido en el proyecto, si era mejoramiento de la plaza y porque el cierro perimetral para las obras sucedió en octubre de 2018 (y todo ad portas de la temporada veraniega, lugar especial para reconfortarse)? Este suplemento causó más fisuras en el concejo. Tratando de salvar el bochorno por aprobar a ciegas (unanimidad) el mejoramiento de la plaza (sin que estén las luminarias o que la gente supiera qué se iba a realizar), se aprobaron $47 millones de pesos extra, por mayoría (4 contra 2).

En una crónica de Espacio Regional («No cambiaron ni a los perros») y en redes sociales (ver historia reciente del lector Jorge Riquelme), los cuestionamientos a los ediles y al alcalde no se hicieron esperar. La transformación radical de la plaza no fue del agrado de los habitantes y los visitantes. El resultado: pérdida de áreas verdes, modificación y constantes arreglos de la pileta, el traslado de la estatua (y Monumento Nacional) de Julio Montt, pastelones de cemento de calidad dudosa. La luminosidad se considera lo más destacado, aunque debiera haberse incluido en el proyecto original.

En Valparaíso, la queja es por la mantención. Y el municipio, responde con obras de mejoramiento. En Casablanca, la queja es porque se pudo haber hecho algo mejor con la tremenda inversión regional y no destrozar todo bajo el concepto de obras de mejoramiento. Y pretender que los ciudadanos no puedan emitir opinión ante una obra que sí puede hacerlo (no es como un puente o una planta de tratamiento de residuos, por especificaciones más técnicas), es simplemente, mirar en menos a la ciudadanía, que se sintió pasada a llevar con el destrozo de la plaza. El punto de encuentro. Es más, hubo una inauguración el viernes 23, que estuvo marcada por una maleta abandonada en un paradero y el protocolo del Gope. Y luego de eso, pocas autoridades y poca gente, que le daba el beneplácito a esta obra pública.

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