Vinka Jackson: “El cuidado es un antídoto contra el patriarcado”

En las últimas dos ediciones de Mujeres en Sintonía nos acompañó la psicóloga, escritora y activista por los derechos de la infancia Vinka Jackson, con ella conversamos de feminismo, la importancia de cuidar y protección a la niñez.  

(Información desde la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres)

Vinka Jackson es mamá, psicóloga, escritora y activista, ha dedicado gran parte de su investigación académica y trabajo a la prevención del abuso sexual infantil y protección de los derechos de la infancia en general. El año 2007 publicó su primer libro “Agua fresca en los espejos”, un relato vivencial sobre su propia experiencia y camino de sanación frente a un abuso sexual.

El 3 de mayo de este año Sebastián Piñera anunció una indicación sustitutiva que establece la imprescriptibilidad total de los delitos y abusos sexuales contra niños. Vinka fue una de las principales impulsoras de la propuesta “Derecho al Tiempo”, fundamentos para establecer la imprescriptibilidad total. Hoy día luego de 10 años los delitos de abuso sexual infantil (ASI) quedan prescritos, un niño o niña puede tardar 20 años en contar.

En conversación con Mujeres en Sintonía la psicóloga aseguró que en Chile existe una “deshumanización en la relación entre adultos y niños, no sólo en materia de abuso, sino en la indolencia y soledad en que hemos ido dejando a los niños”.

“Cuidar es un acto de responsabilidad”

Durante la década de los ’80 la psicóloga feminista estadounidense Carol Gilligan comenzó a desarrollar estudios y escritos que daban cuenta de diferentes formas de entender el mundo y discernir frente a dilemas morales. Gilligan advirtió de la importancia de considerar los contextos y condiciones socioculturales, más allá de una acción coercitiva. Lo más importante era el cuidado.

A esta corriente teórica se le llamó “ética del cuidado” (ethics of care) y ha inspirado investigaciones y estudios feministas hasta hoy. Vinka Jackson se inscribe dentro de esa matriz teórica.

“La ética del cuidado es un conjunto de proposiciones que funciona como lente para entender la realidad, un sistema de discernimiento, de la toma de decisiones, que no descansa en los juicios tradicionales del bien y el mal. El estándar por el que se mueve es decisiones que tienen que ver con el sostén de la vida: cuidar más o cuidar menos, aunque suene pedestre es súper complejo”, explicó la psicóloga.

“El cuidado es un antídoto contra la violencia, es un antídoto contra el patriarcado o cualquier relación de dominación o supremacía de uno sobre otro”

Vinka enfatizó en que la premisa fundamental que mueve este tipo de trabajos es simplemente cuidar. “Alguien necesita cuidado, alguien cuida. Eso no conlleva ninguna otra transacción excepto concurrir, no espera retribución, no espera recompensa, no espera nada, es un acto de responsabilidad”.

En relación a los estereotipos de género que sitúan a la mujer como responsable del cuidado y a los hombres desligados de esa tarea, Vinka explicó que en las primeras sociedades el cuidado era compartido por todos y que es necesario universalizar esa práctica. “El cuidado es una responsabilidad de la humanidad, que necesita fortalezas y características de unos y otros y no puede seguir siendo concentrado sólo en las mujeres”, señaló la psicóloga.

En ese sentido, la educación no sexista juega un rol fundamental y a juicio de Vinka es necesario trabajarlo más allá de lo cognitivo. “No pasa sólo por ahí, pasa porque hay actitudes que tienen que ver con el sostén de la humanidad, de una manera respetuosa de nuestra condición humana que no tienen distinción de género, por lo tanto, los juguetes, los juegos, la observación de la realidad y la resolución de dilemas morales tiene que pasar por una suerte de principios universales iguales para niñas y niños”, señaló.

Además, la escritora se refirió a la importancia de ser cuidadoras y cuidadores desde la infancia para enfrentar situaciones difíciles en el futuro. “Los mayores repertorios para resolver situaciones jodidas parten desde experiencias de cuidado. Un adulto dispuesto a apoyar incondicionalmente hace la diferencia (en situaciones de abuso)”.

En ese mismo sentido, recalcó que “el cuidado es un antídoto contra la violencia, es un antídoto contra el patriarcado o cualquier relación de dominación o supremacía de uno sobre otro. Efectivamente uno no va a destruir lo que cuida e incluso en las relaciones más cabronas te vas a plantear de otra manera”.

Por último, en relación a las movilizaciones feministas en las universidades declaró que le emociona ver demandas radicales en el mismo sentido de cuidado. Por ejemplo, en la Universidad Católica, valoró que pidieran mejorar el trato laboral con las trabajadoras, el respeto a la identidad trans, entre otras demandas de cuidado.

“Si uno mira el país yo diría que la mayor crisis que tenemos es de cuidado y hace rato, de la dictadura. Y las respuestas radicales, ideológicas, políticas, éticas deberían confluir por allá”, cerró Vinka.

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